Viajemos al Universo cuando tenía una edad de 10 elevado a menos 11 segundos, los transcurridos desde el big bang o gran estallido. Pese a su infancia, ya ha tenido tiempo suficiente como para enfriarse y registrar una temperatura de solo 10 elevado a 15 grados. Por entonces, ni siquiera se habían formado los núcleos atómicos (habría que esperar a su primer segundo de existencia), ni por tanto los átomos ni mucho menos los galaxias (estas surgen al cabo de mil millones de años).
Aquello era una especie de enjambre de partículas que tenían aparentemente la misma masa: cero. Hasta que algo ocurrió a los 10 elevado a menos 11 segundos, lo que se llama una transición de fase: algo similar a lo que ocurre cuando la temperatura del agua baja a 100ºC (que pasa de gaseosa a líquida) o por debajo de 0º (que pasa de líquida a sólida). El campo de Higgs, hasta entonces nulo, pasó a tener un valor no nulo y a permear todo el Universo como una especie de océano invisible. Un océano que ofrece resistencia al movimiento de las partículas, pero no del mismo modo: los fotones no resultan afectados (al igual que una goma de borrar no es afectada por un campo magnético), por lo que pueden circular a la velocidad máxima permitida en el vacío (casi 300.000 km/s). Las otras partículas, entre ellas los quarks y electrones de los que está hecha toda la materia conocida, son frenadas al interactuar con ese campo. Dicho de otro modo, lo que hace el campo de Higgs -a través de sus partículas transmisoras, los bosones de Higgs- es conferir masa a las partículas: por eso los fotones no tienen masa, y sí los quarks y electrones (aunque muy poquito estos últimos).
Para entenderlo mejor podemos pensar en un salón diáfano lleno de mitómanos en el que de repente entra alguien como Shakira. La cantante colombiana no tardaría en verse rodeada por ellos, que obstaculizarían su marcha y harían que cruzase el salón con lentitud. A continuación entra un investigador anónimo del CSIC no muy agraciado físicamente, de modo que nadie se acercaría a él y podría recorrer el salón con mucha más rapidez que la novia de Piqué. Cada uno de los mitómanos sería un bosón de Higgs que contribuye a la creación de un campo de Higgs. Shakira tendría una gran masa, y el investigador del CSIC una masa nula o casi nula (en el caso de que, por ejemplo, alguien se le acercase a pedir tabaco).
Tras el hallazgo del bosón de Higgs, el próximo descubrimiento espectacular del acelerador de partículas del CERN podría ser el del gravitón, la hipotética partícula transmisora de la gravedad. Eso sería mucho más espectacular, por cuanto podría representar la prueba indirecta de la existencia de dimensiones ocultas. La materia y la energía oscuras, de las que no sabemos casi nada, ya son palabras mayores... por ahora. Continúa el camino para "entender la mente de Dios", como dice Stephen Hawking.
