domingo, 3 de julio de 2011

15-M: ¿Qué hay de lo mío?

Un amigo que está participando en el movimiento 15-M en Canarias, una persona honesta e inteligente, me confesaba hace días algunas inquietudes. Para empezar, le incomodaba la descalificación sin matices de todos los políticos -el "todos son iguales"- que se ha convertido en uno de los tópicos del movimiento. Porque, como bien dice mi amigo, no todos los políticos -ni los partidos- son iguales. Más inquietante aún es el denuesto de la política, como si esta fuese una actividad  prescindible. La manida frase "Soy apolítico" es una gran sandez, ya que todo es política: desde cómo deben repartirse los impuestos a cómo deben gastarse, desde a qué velocidad máxima se puede circular por la autopista hasta si debe permitirse torturar salvajemente a un toro en público. Si los ciudadanos no se comprometen políticamente, los poderosos -los que siempre detentan el poder, ya que no están obligados a hacer una reválida cada cuatro años- tendrán más margen para hacer lo que les dé la gana. Eso es algo que muchos siguen sin entender.

Pero lo que más le descorazonaba a mi amigo era la constatación de que algunas de las personas que se manifiestan bajo la bandera del 15-M lo hacen no tanto por la defensa de unos ideales o un ejercicio de solidaridad como por un exclusivo interés personal. Gente que no quiere cambiar Canarias, España o el mundo sino que solamente pretende que resuelvan su problema: el no tener un trabajo bien pagado como años atrás en pleno boom de la construcción. Gente que hace cinco años no hubiera tenido la ocurrencia de salir a la calle por tener resuelta su situación económica (generalmente, sin ningún esfuerzo educativo detrás) y bien surtido el depósito de gasolina de su coche.

Como si hace cinco años no hubiese suficientes motivos para manifestarse contra la corrupción a toda costa (nunca mejor dicho), los abusos de la banca, la degradación del sistema educativo, el ahogo de la investigación y la ciencia, el drama del mileurismo en los titulados universitarios, el despilfarro y enchufismo en las Administración y las empresas públicas, la inmundicia en la televisión, el cinismo de nuestros ministros de Exteriores, el grosero y atroz consumismo, la agresión al medio natural, la especulación financiera, la pobreza y la injusticia en el mundo... Pero, claro, qué mas daba si uno se llevaba un buen dinerito -muchas veces en negro- a final de mes.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Comprendo que tu amigo se sienta descorazonado ante esas actitudes. Un movimiento a priori tan invertabrado difícilmente puede ser eficaz o desligarse de los intereses personales de muchos de sus partícipes.

Dicho lo cual,también es cierto que la respuesta tan amplia que ha tenido muestra el descontento de la gente con muchas formas de hacer, la sensación de que los cauces "normales" de la política están bastante embozados. No estaría de más que se introdujeran algunas correcciones propias de una democracia, como la posibilidad de elegir al candidato que se desea (listas abiertas), la separación de poderes (que no emanen todos de un reparto partitocrático) o la limitación del poder político (no puede pretender regularlo absolutamente todo).

M. Knight dijo...

Como creo conocer a tu amigo quisiera añadir alguna otra cosita. Entiendo que en un movimiento que nace como quien dice "hace dos días" y tan heterogéneo, encontraremos motivaciones varias y discursos que pueden ser hasta contradictorios (habría que analizar también motivaciones y discursos de revoluciones ejemplares).
Sólo con ánimo constructivo nunca de poner obstáculos al movimiento, considero relevante al menos clarificar a dónde no queremos volver. Para luchar por el pleno empleo en el marco de un nuevo disparate constructivo y especulativo, el consumismo más burdo y la mezquindad asociada, para eso yo ni acampo, ni tomo la calle, ni me planto ante el Santander. Tampoco para delegar en otros las decisiones sobre lo público esperando que no se profesionalicen mientras pido a gritos profesionales competentes de la política que me resuelvan lo mío para yo poder permanecer en el sillón "libre de mancha política".

Personalemente prefiero para el movimiento la etiqueta de Democracia Real Ya, que habla de metas que obligan a un compromiso colectivo, a aquello de "Indignados" o del 15M. Un abrazo a todos.

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