miércoles, 14 de mayo de 2014

Vacaciones de verano en las islas de las Canarias (o Gran Canarias)


Este verano cambiamos de plan: nos vamos mi señora, mis nietos y yo a las islas de las Canarias (también conocidas como de las Gran Canarias o, a secas, Tenerife). Un anuncio televisivo nos ha convencido esta vez (ya habrá ocasión de repetir Benidorm y Rivera Amaya). Va ser una experiencia inolvidable, la idea es alojarnos en alguna posada del pueblo de Palma de Canarias y hacer excursiones desde allí en barquito a las islas vecinas. Debe ser muy barato y encima te dan zumos durante el agradable viaje sobre las tranquilas aguas del Mediterráneo, mientras los barqueros te cantan y narran viejas historias de su tierra.

Solo nos hemos vacunado contra la malaria, en la agencia de viajes le dijeron a mi señora que no hacían falta otras vacunas; de todas formas, llevaremos antibióticos por si alguno se coge allá un catarrazo (nunca se sabe si las farmacias de las islas, tan lejanas de la civilización, estarán bien provistas). Queremos que sea un viaje dedicado sobre todo a observar la naturaleza, porque a mis nietos les encantan los animales. Nos han dicho que la flora no tiene mucho interés (salvo que te gusten los cactus, que no es mi caso), pero que la fauna es verdaderamente espectacular: así que aprovecharemos nuestro desplazamiento a la vecina isla de Santa Cruz de Las Palmas para visitar de una tacada el Loro Park, los Palmitos Park, Reptilandia e Hiperdino. Nos habría encantado hacer una inmersión en las aguas del lago Martínez en Fuertementera -dicen que es lo mejor para el buceo en las islas-, pero por desgracia no tenemos licencia de submarinismo y los chavales son aún pequeños.

Lo que no queremos perdernos bajo ningún concepto es el volcán humeante de Carajonales y la Gruta del Verde en Palmas de Menorca, la isla por la que tanto hizo el ilustre artista local Cesario Menroco: por lo que he leído en La Gaceta, su legado está en unas carreteras, unas salas de fiestas y unos centros comerciales que son homologables a cualquier otro no ya de nuestra nación sino de toda Europa.

Habrá también espacio para la cultura, eso espero, para que los nietos se vayan familiarizando también con esas cosas. Así que iremos a algún tablado de Palma a escuchar un buen fandango o bulería. Al parecer, la música de las islas se fundamenta en el flamenco, pero con la distancia (¡daos cuenta de que son diez mil kilómetros hasta las costas españolas!) éste ha tomado un cariz especial, con mezcla de música latina (muchos canarios emigraron a Centroamérica e incluso trabajaron allí en las plantaciones de cebada) y africana (África está muy cerca, tanto que desde la isla de Conejera se ve en días claros el estrecho de Gibraltar, tan majestuoso desde que lo construyeran hace tres mil años los cartagineses).

Le hablaré a mis nietos de los guanchos, esos indios que habitaban las islas antes de que llegaran los españoles hace dos mil años. Al parecer eran pelirrojos, altísimos y de ojos grises (se dice que podrían haber sido descendientes de los soldados que el galo Carlos Magno envió para destronar al rey Salomé de Nubia), pero todos murieron de hambre, enfermedades y pena tras la conquista. Supongo que influyó que los conquistadores destruyesen sus cosechas de gofrío (ya os hablaré luego de esto) y talaran los eucaliptos y araucarias que les daban sombra en las áridas montañas.

Habrá que coger el teleférico desde Corraleja hasta el Monte Terde (en la isla de Chinija, el segundo pico más alto de nuestra nación -tras el Oneto- con sus 5.678 metros), desde donde cuenta la leyenda que se arrojó el vacío el héroe guancho Don Rama. Hay una jarcha muy hermosa que dice algo así como: "Juro por Alcaraván (el Dios guancho), dijo Don Rama gritando, antes morir peleando, que ver a mi Ramadán (nombre guancho de Chinija), sin Ronartemi reinando". En la famosa fiesta de Don Rama se rememora cada 31 de junio este episodio épico. Por su parte, en la isla de Palmas de Menorca se celebran las fiestas lustrales de los Germanos, en las que cada ocho años se saca en procesión a la Virgen del Candelabro (la patrona de las islas de las Canarias o Gran Canarias).

Lo que antes os decía: el gofrío es un cereal cultivado en estas queridas islas tinerfeñas ya desde la era terciaria. Es de muy mala calidad, dada la pobreza de nutrientes de la tierra volcánica, pero mezclado con leche de burra (en guancho, burra se dice baílefa o baílefita) es muy nutritivo. Cuentan que todavía hoy en día no hay casa de canario o tinerfeño -de cualquiera de las seis islas, que aquí no hacen distingos- en la que no te encuentres una despensa llena de gofrío para preparar las tortas con leche de baílefa o baílefita y los sancochos con mijo (esta leguminosa no se cultiva en las islas: la traen los coreanos establecidos aquí hace cientos de años, cuando montaron el primer gimnasio de jiujitsu fuera de la península indochina).

En fin, ya os contaré en mi blog nuestras andanzas por esas islas tan hermosas -¡y acaso desconocidas!- de nuestra amada España tan rica en su simpar diversidad y unicidad. Por si os interesa, Borja Bartolo Santesmases es mi sobrino: sí, el chaval que le cantó las cuarenta a domicilio a la mismísima alemanota de Merkel. Si me estás leyendo, Borja Bartolo, que sepas que no me olvido de la muñequita flamenca canaria que me has pedido como souvenir. Con una frase muy canaria os despido a todos hasta entonces: "¡Arrójate un mijo, muyango!".

4 comentarios:

Rafael-José Díaz dijo...

Se te olvidó mencionar la famosa isla de Go Mery, llamada así porque en un pasaje de Chakespeare un borracho que bebe vino de Canaria le dice, despreciativo, a otro que bebe vino de Madera: "Vete al carajo", en el original: "Go, Mary".

Adolfo dijo...

¡Buenísimo!

Clari dijo...

siempre quise conocer las islas canarias, debe ser fantastico el lugar pero ahora estoy buscando vuelos a Australia que tambien siempre quise conocer, voy a comparar precios

Jorge Luis dijo...

Yo soy canario, y como muchos canarios que infra vivimos estamos buscando viajar lo más lejos de España. Un país que nunca ha cuidado de sus ciudadanos. Una pena tener que buscar sobrevivir fuera de Canarias.Y muchos infra vivimos antes de la crisis. Éste pais cobra muchísimos impuestos: directos, indirectos y hasta ... ¡circustanciales! incluso a personas que no tienen ninguna fuente de ingresos. Y darse de alta como autónomo, pese a las novísimas cuotas progresivas no solucionan nada. Al cabo de un par de años tienes que pagar un mínimo que comienza en los doscientos y pico euros al mes de seguridad social, factures o no. El mercado en Canarias en muchos sectores ha reventado y mes a mes, con poquitos trabajitos no cubres. Cualquier país europeo cobra menos que España. Así tienen para repartirse "lo público" algunos políticos y sacar tajada e incluso pagar sus comisiones a otros (o cobrarlas). Mientras tanto las políticas sociales son penosas. Todos los trabajadores sociales que han trabajado para la administración, con el tiempo, abandonan su puesto y trabajan desde las ONG. Y no porque cobren mejores sueldos, en muchas ocasiones menos. Se van porque conocen cómo realmente pueden ayudar a quién lo necesita y la administración sigue "parcheando" los problemas, pero sin "enseñar a pescar" para salir de situaciones de miseria.

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