domingo, 24 de febrero de 2013

Tarde de almendros floridos


Los almendros habían empezado a florecer. El aire tibio le acariciaba la cara y el cuello, alborotaba ligero sus cabellos, besaba sus ojos con mimo. El cielo era de un azul limpísimo. Era joven y estaba con ella en esa tarde tan plácida que se deshojaba en minutos interminables, junto al arroyo de aguas mansas que capturaba su alegría para llevársela multiplicada hasta el río y el mar, para llenar con ella los océanos y proyectarla a toda la tierra y el techo celeste y derramarla a velocidades hiperlumínicas hacia todos los confines del frío y negro espacio infinito. Cerraba los ojos agarrado a su mano, sintiendo el arrullo del agua y el zumbido de los abejorros, abarcando el universo entero y sacudido por un estremecimiento que se atrevía a llamar felicidad. Esa misma noche, con los almendros ya en tinieblas, ella le dijo que todo debía acabar entre ellos.

2 comentarios:

Eduardo Laporte dijo...

Vaya por dios, cuando mejor estar siempre alguien y lo jode.

; )

Anónimo dijo...

"Como pétalos de almendro". Letra: Jorge Padula Perkins. Música: Rodrigo Stottuth. Canta: Nery González Artunduaga.

Como flores del almendro
que anticipan primaveras
se insinúan en tus labios
palabras de cosas tiernas.

Púberes pétalos frescos,
que se ofrecen y se niegan,
entre las ramas silentes
de ilusiones y quimeras.

Frutos amargos y dulces
que dan vida o dan veneno,
acompañan a tus flores
a lo largo del sendero.

Tenues, rosadas o blancas;
delicadas, siempre bellas;
iluminan los caminos
y las pasiones despiertan.

Rebosante de emociones,
dormidas o descubiertas,
tu sugieres tentaciones
que nacen frente a tu puerta.

Siempre renuevas la vida
apenas cede el invierno
y tus labios enamoran
como pétalos de almendro.

https://youtu.be/quhTD6GQxco

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